Los actuales sistemas de aire acondicionado y los climatizadores no necesitan un mantenimiento muy complicado. Sin embargo, ya existen talleres y redes de talleres especializados en la puesta a punto de estos sistemas. Será conveniente visitarlos por lo menos una vez al año y así evitarse gastos excesivos en el caso de una avería del sistema completo.
En invierno
Si durante el invierno no se ha utilizado para nada el equipo de aire acondicionado, es conveniente ponerlo en funcionamiento muy lentamente, pues tanto tiempo sin funcionar puede hacer que las juntas de unión de las tuberías y los componentes se resequen.
Es aconsejable poner en marcha de vez en cuando el compresor a fin de hacer circular el fluido del sistema.
En verano
De cara al verano debemos comprobar que tengamos suficiente gas en el sistema, revisar el nivel del aceite del compresor y el estado general de este último componente. Es posible que veamos goteo de agua por debajo del vehículo cuando el sistema de aire acondicionado está funcionando. Eso es normal y se debe a la condensación del agua en el exterior de las tuberías (el evaporador extrae el agua de la humedad del aire).
También es normal que los automóviles con aire acondicionado se calienten más que los que no incorporan este equipo. Ello es debido a que el calor que se extrae del interior del vehículo es vertido al exterior en el condensador. Por esta razón es tan importante mantener siempre el sistema de refrigeración en perfecto estado y el radiador muy limpio.
Cada año debe realizarse una limpieza exterior del radiador y del condensador con aire a presión y verificar la carga de gas. También deben revisarse las fijaciones de los conductos. Si recorres muchos kilómetros al año, estas verificaciones se realizarán cada 20.000 Km.
La mayor eficacia del aire acondicionado se obtiene con las ventanillas cerradas, pero en caso de que el vehículo haya estado estacionado por mucho tiempo bajo el sol, es mejor andar unos cuantos kilómetros con el aire apagado y las ventanillas abajo, a fin de que se iguale un poco la temperatura interior y la exterior.
La temperatura en el interior del vehículo debe estar entre 21 y 26 ºC: por debajo de esa temperatura la sensación es de frío y por encima sentiremos calor. Algunas personas son afectadas por el aire acondicionado y se sienten mal durante los viajes. Esto es debido a que el equipo de aire acondicionado crea una leve sobrepresión en el habitáculo que algunas personas detectan más que otras. La solución es bajar un poco una de las ventanillas posteriores a fin de que se disipe esa sobrepresión.
Recuerda que para optimizar el funcionamiento del aire acondicionado y, sobre todo, para garantizar la salud de quienes viajan en tu auto, debes cambiar el filtro del habitáculo, que es justamente el encargado de recoger todas las partículas nocivas que entran en la cabina del coche por los conductos de ventilación. Este cambio debe realizarse una vez al año o cada 12-15 mil kilómetros si conduces habitualmente por carreteras asfaltadas.
En caso de contar con un sistema de climatización, es importante que revises y / o cambies el filtro deshidratante en cada apertura del circuito o cada dos años. En este caso lo que está en peligro no es la salud... si no tu bolsillo, ya que la reparación de una avería causada por la saturación del filtro deshidratante puede costarte muy caro.
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aire
muy bueno